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Ilustración microscópica en 3D del tratamiento


 La formación de incrustaciones se debe principalmente a la sobresaturación del agua, siendo la dureza carbonatada —en particular, el bicarbonato de calcio, Ca(HCO₃)₂— uno de los principales factores implicados.

El tratamiento electrónico y magnético del agua influye en el proceso de nucleación, modificando la cantidad, el tamaño y la forma de los cristales. En lugar de formar estructuras compactas que se adhieren a las paredes de las tuberías, el tratamiento Scalewatcher genera cristales más pequeños, redondeados y dispersos, que son arrastrados con mayor facilidad por el flujo del agua.

Según modelos científicos recientes, los campos electromagnéticos también pueden contribuir a reposicionar los grupos coloidales con carga eléctrica presentes en el agua, reduciendo su tendencia a adherirse a las superficies. El resultado general es una menor acumulación de depósitos y una eliminación más sencilla mediante el flujo normal del agua.

Las incrustaciones existentes se eliminan de forma gradual. Después del tratamiento con Scalewatcher, los minerales tienen menos tendencia a adherirse a las incrustaciones, por lo que parte del depósito puede disolverse lentamente y reincorporarse al agua.


Las incrustaciones también se forman por capas. Las uniones entre estas capas suelen ser más débiles, de modo que el agua en movimiento puede desprenderlas con el tiempo y arrastrar las partículas liberadas.


Por este motivo, la circulación del agua es esencial para obtener el mejor rendimiento. En sistemas con poco caudal o con agua estancada, como lavavajillas, humidificadores, evaporadores y algunas calderas de vapor, pueden seguir formándose incrustaciones, pero normalmente son más blandas, se acumulan con mayor lentitud y resultan más fáciles de limpiar.

Estas imágenes de microscopio comparan el agua tratada a la izquierda con el agua no tratada a la derecha.

El agua tratada deja un residuo mineral más plano y más disperso. En el agua no tratada, los minerales se agrupan y forman una capa más alta y más rugosa, lo que representa el inicio de una incrustación dura.

Las mediciones muestran que las partículas tratadas tienen una altura aproximada de 2,5 µm, mientras que las partículas no tratadas promedian unos 6,5 µm y pueden superar los 10 µm. Esto demuestra que Scalewatcher modifica la forma en que se forman los minerales, haciendo que sea menos probable que se adhieran y formen incrustaciones duras.

Explicación general